CONFIANDO EN MI PAPEL DE PAPÁ O MAMÁ
- Laura Silva Contreras

- 17 jun 2020
- 3 min de lectura
Actualizado: 19 jun 2020
No son pocos los padres y madres que al momento de ver por primera vez a su bebé recién nacido se preguntan si van a ser capaces de lidiar con el nuevo rol que le impone la vida de manera exitosa. Por no decir cuando vienen el segundo o los que siguen, vale preguntarse y ahora con dos (o con tres), ¿será que podré?
Porque si algo debemos estar todos claros que no es cualquier cosa el que te entreguen en tus manos la vida de una persona y te digan ahí tienes, a ver qué haces. Es un gran reto y es normal que cada uno nos cuestionemos en varios momentos de la vida de nuestros hijos si vamos a estar a la altura de ese reto. Y es justamente aquí donde entra un concepto muy importante, que es el concepto de autoestima.
Para poder confiar en nuestro rol como padre o como madre, debemos comenzar por tener una buena autoestima, primero como personas, pero también algo que podríamos llamar una autoestima paterna o materna. Es decir, el valor que nosotros podemos sentir que tenemos en nuestro papel de padre o madre.
Es importante rescatar ese valor que tenemos en nuestro papel de padres al reconocer nuestras fallas y nuestros aciertos en las acciones que realizamos en cada uno de los momentos en que nos desempeñamos como papá o mamá.
Esta evaluación es justamente el inicio de la posibilidad de incrementar la autoestima como padres y con esto poder generar la posibilidad de confiar cada vez mas en el papel que están desempeñando como papá o mamá.
Adicionalmente les doy algunas sugerencias:
1. Tomar las críticas negativas como una oportunidad de autoevaluarse. Evalúen si hay algo de cierto en la crítica o si efectivamente existe algún punto en el que podrían mejorar, consideren estas oportunidades siempre como una para evaluar su comportamiento y verlo no como un tema que les va a deprimir si no como áreas de oportunidad en ustedes mismos como padres.
2. No todos los fracasos y errores de sus hijos son sus fracasos ni sus errores. Considérenlo como algo que le pertenece a los chicos y estimen si están en la posibilidad de ayudarles y no en autorecriminarse por lo que hicieron o dejaron de hacer o en culpar a alguien mas de lo que les acontece a los chicos.Aguas! Igual ocurre con los éxitos, por mucho que ustedes le hayan apoyado, permítanle a sus hijos disfrutar sus logros y hacérselos como propios.
3. Reconozcan las habilidades y destrezas que han desarrollado como padres y busquen compensar con éstas sus debilidades o limitaciones, de manera de lograr cambios positivos en ustedes mismos como padres y que esto pueda repercutir en sus hijos.
4. Tomen conciencia de que no son seres humanos perfectos, porque éstos no existen, así como no existen los padres perfectos. No intenten ser perfectos, busquen mejorar aquellos aspectos que sea posible mejorar, busquen crecer espiritual y mentalmente para convertirse en mejores personas porque se los aseguro, esto los va a ayudar a convertirlos en mejores padres.
5. Soliciten y acepten ayuda de otras personas. El confiar en su papel de padres no quiere decir que se la saben todo y que no necesitan a nadie. Si es de leer o buscar lecturas que le apoyen o solicitar orientación y consejo profesional o de otros padres, reconociendo que siempre se puede aprender cosas de los otros.
6. No traten de imitar a nadie. Ustedes son ustedes mismos y no se trata de copiar lo que otros hacen y la manera en como otros crían a sus hijos. Si hay algo que aprender, apréndanlo, si hay una orientación que seguir, síganla, pero no traten de convertirse en gente que no son.
7. Elijan metas realistas, acorde a la vida de cada quien. Cada quien tiene que vivir con las dificultades y limitaciones de su propia vida. .Cada quien vive las dificultades de su propia vida y necesita plantearse opciones para lograr mejorar acorde a esa vida que está viviendo.
8. Aprendan a disfrutar los buenos momentos, los halagos, las recompensas y los logros que como padres puedan obtener. Disfruten los reconocimientos así como quien disfruta un plato de comida muy bien hecho, que lo saborea, lentamente cierra los ojos y siente como el placer le invade en todo su cuerpo.Así debemos de disfrutar cuando sentimos que lo hacemos bien, cuando alguien nos felicita.


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